Nunca voy a olvidar un día que al pasar al frente de unos niños con su cancha improvisada y su balón de fútbol, gritaban entre ellos, “yo soy Vizcarrondo”, “y yo seré Cichero” y el pequeño portero era Renny Vega. Inevitable sonreír, al saber que los ídolos de aquellos niños tenían sello venezolano y no existía ni Messi, tampoco Ronaldo, ni un Iker Casilla, aunque sabemos que son excelentes jugadores, estos infantes no estaban dejando a un lado a los de nuestra selección, que han demostrados ser grandes también.
Tal vez ese día en plena Copa América 2011, todos vivíamos una “fiebre” vinotinto, que renació para bien, y como no generar tantas alegrías, con esa histórica actuación, Venezuela lograba finalizar entre los mejores cuatros del torneo sudamericano, pero debemos saber que la vinotinto no es sólo un boom, no es moda, no es esa fiebre del momento, la vinotinto es mucho más que eso, es la pasión, un sentimiento, el amor a una camiseta que es incondicional.
Al hacer un poco más de historia, no podemos olvidar el torbellino de emociones que nos regalo la sub-20 en el mundial “Egipto 2009”, cuando escuchamos por primera vez nuestro Himno Nacional, aquel mundial que nos dio pie para soñar y decir ¡si se puede! Ahora con el anhelo de llegar al Brasil 2014 con la selección absoluta.
Pero entre tantas alegrías, también existieron momentos amargos en la vida del fútbol nacional, las constantes burlas a nuestra selección mal llamada “la cenicienta”, tal vez trajo como consecuencia, que muchos colgaran su camiseta vinotinto y escogiera bien sea por descendencia, o por circulo social, o simplemente por seguir algún ídolo del balompié extranjero, otros colores distintos a nuestra selección.
No critico las personas que siguen el fútbol internacional, aficionados a otra selección como Argentina, España, Italia, Brasil… aquellos que no se pierdan un clásico Real Madrid Vs FC Barcelona o un Boca Juniors Vs River Plate, así como tantos otros. Recordemos que cada quien es libre de escoger, además son grandes clubes, que generan muchas emociones a todos los amantes del buen fútbol, de jugadores con una excelente trayectoria, pero no concibo la idea de que se apoyen a otras selecciones y la nuestra este en el olvido, muchos menos apoyo a la idea que, ¡en nuestro país!, se observen personas con camisas dobles o con la camiseta del contrincante, por tener un tátara abuelo español o un primo segundo que vive en Argentina o porque desde pequeño le gusto ese equipo o es fanático de Messi u otro jugador, muchas pueden ser las excusas, pero me gustaría saber si cuando Venezuela esta de visitante en cualquiera de estas naciones, algún natural de ese país, apoyaría nuestra selección, no me imagino ni por un momento algún argentino, español, italiano ni colombiano, vistiendo de vinotinto, porque esto es cuestión de identidad, al hablar de identidad me refiero a lo que reconocemos como propio, como nuestro y que nos pertenece.
Los invito a reflexionar, a seguir apoyando nuestro fútbol , a no colgar la camiseta vinotinto, a formar parte de nuestra propia historia, donde este deporte está creciendo y generando resultados satisfactorios, cuando no juegue nuestra vinotinto vamos apoyar a los equipos de nuestro fútbol nacional, recordemos que de ahí salieron mundialistas como Ángelo Peña, Rafael Romo, José Manuel Velázquez, Yohandry Orozco, Víctor Pérez, Rafael Acosta, José Salomón Rondón entre otros, jugadores emblemáticos como Juan Arango, José Manuel Rey, Jorge “zurdo” Rojas, Rafael Dudamel, Jesús "Chuy" Vera y pare de contar.
Es un camino que todavía falta mucho por recorrer, para llegar al día que veamos llenos los diferentes estadios de fútbol de nuestro país, cuando el rating sea mayor en el torneo de fútbol nacional y no en un clásico europeo, cuando los ídolos de todos no sean otros sino los nuestros, cuando la vinotinto sea por siempre la selección favorita de todos los venezolanos.
@vanessagualdron
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